Las plantas de marihuana están presentes en la naturaleza desde hace miles de años. Ha sido utilizada por numerosas civilizaciones, hasta hoy en día. Ahora se plantea el debate sobre su legalidad, uso, cultivo, etcétera. Los cultivadores apuestan por la libertad para el autocultivo de semillas fotodependientes y autoflorecientes, sea cual sea la variedad, siempre que no se dé un uso abusivo. 

En función del cultivador, puede encontrarse con varios tipos de semilla de cannabis: plantas hembra y macho. La diferencia es la producción, ya que la masculina produce semillas, y la feminizada ofrece las preciadas flores. Y dentro de esta distinción, encontramos la separación entre los 3 modelos de plantas: semillas fotodependientes, autoflorecientes y regulares. Pero, ¿Qué son las variedades fotodependientes?

¿Qué son las semillas de cannabis fotodependientes?

No es ningún misterio que las plantas de marihuana, tanto en crecimiento vegetativo como en floración, necesitan de la luz del Sol (o en su defecto de un equipo de iluminación). Su alimentación depende, en gran medida, de recibir luz para realizar la fotosíntesis. La marihuana fotodependiente, como indica su nombre, depende de las horas que reciba de luz para conseguir un desarrollo idóneo. 

Los ciclos de luz donde la planta tiene más horas de luz que de oscuridad (20 h/4 h), son perfectos para ofrecer un mayor crecimiento. La variedad entrará en la fase de floración cuando reciba una media de 15 h o menos de luz (en interior se pone a 12 h/12 h). 

La diferencia con otras variedades se encuentra en la fijación de sus horarios y desarrollo en base a la luz recibida. Es perfecta para los cultivadores de interior porque pueden regular su crecimiento con un sistema de iluminación. Pero, en cultivos de exterior también ofrece un desarrollo estupendo, marcado por las horas de luz diaria.

Ciclo de vida de las plantas fotodependientes

Al estar regidas por la cantidad de luz que reciben, las semillas feminizadas fotodependientes son muy útiles en cultivos de interior. Con los focos controlados por el cultivador, es posible mantener a una planta en crecimiento hasta que se considere oportuno. 

Con más de 18 h de luz al día, seguirá creciendo, hasta que tope con el techo del armario de cultivo. Posteriormente, cuando se considere oportuno pasar a floración, simplemente habrá que reducir el número de horas de luz, a razón de 12 h/12 h. Al aumentar las horas de oscuridad, la planta sufre cambios a nivel hormonal, que la llevan a florecer y desarrollar los apreciados cálices. 

Se dan casos en los que un cultivador decide colocar una planta en crecimiento dentro de un armario, separada del resto. Le pone un sistema de iluminación de bajo consumo y la mantiene en fase de crecimiento por un tiempo prolongado. Esto se conoce como plantas madre, y son utilizadas para producir esquejes, es decir, clones de una variedad que sean genéticamente idénticos. Al permanecer con un ciclo de luz alto por mucho tiempo, dicha planta se quedará en fase de crecimiento constantemente, produciendo ramas y creciendo sin parar.

¿Cómo cultivar una variedad fotodependiente?

Hay ciertas claves para cultivar una semilla fotodependiente feminizada, que no se deben desoír por el bien del cultivo. El primer paso es escoger una variedad de calidad, que permita sacar el máximo rendimiento a la hora de la cosecha. Una buena opción fotodependiente es la GB Therapy CBD, del banco de semillas GB Strains. Esta variedad híbrida 50% Sativa y 50% Índica ofrece grandes resultados; alta producción, rica en cannabidiol y un cultivo sencillo y de duración media.

Las cepas fotodependientes tienen un tiempo de cultivo mayor que las autoflorecientes. Al depender de la luz, los cambios de fase son más tardíos. Sin embargo, la producción es mayor y los ejemplares son más grandes. No obstante, el inconveniente que presenta este tipo de semilla es el riesgo de ruptura del ciclo de descanso. 

Si las horas de luz son importantes, las de oscuridad lo son de igual modo. Por el día, las plantas absorben el dióxido de carbono del aire y lo convierten en oxígeno (fotosíntesis). Y, por la noche, el proceso se revierte para que la planta descanse. Además, en floración las horas de oscuridad son cruciales para el desarrollo de las flores. En caso de cultivar en interior, no habrá problema con este aspecto, pero si se planta en exterior es crucial mantener estos niveles de oscuridad. 

Ventajas de las semillas fotodependientes

  • Mayor control del desarrollo de las cepas, en interior, al controlar las horas de luz.
  • Su crecimiento no está limitado a ningún reloj biológico.
  • Poseen una mayor tolerancia a las podas, ya que tienen más tiempo para recuperarse.
  • Se pueden utilizar como plantas madre para producir clones de una misma planta.
  • Es posible revertir una planta a fase vegetativa.
  • Mayor cosecha con respecto a las cepas autoflorecientes.

Las variedades fotoperiódicas eran las únicas que se podían utilizar hasta hace algunos años. No había más alternativa que cultivar estas cepas con dependencia de la luz, ya sea del Sol o artificial. Con la llegada de las semillas autoflorecientes, el mercado está mucho más abierto y es más fácil conseguir cosechas rápidas. Pero las fotodependientes siguen siendo cruciales, tanto para obtener cruces de calidad, como para sacar producciones descomunales.

Vicente Quilis

Uno de los compañeros de la familia GB The Green Brand con más experiencia en el sector cannábico, siempre preparado para darte las mejores instrucciones para tu cultivo.

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