Fumar no es la única forma de consumir cannabis. Las flores y sus derivados pueden inhalarse, ingerirse o administrarse por vía sublingual. También existen productos tópicos elaborados con cannabinoides, aunque estos no se consideran propiamente una forma de consumo.
Cada vía presenta diferencias en el inicio, la intensidad y la duración de los efectos. Estos también dependen de la concentración de cannabinoides, la cantidad utilizada, la tolerancia y las características de cada persona.
Aunque algunos cannabinoides se emplean o investigan con fines terapéuticos, esto no significa que cualquier preparación casera pueda considerarse un tratamiento. Los medicamentos con cannabinoides destinados a determinadas enfermedades deben utilizarse bajo control médico. La evidencia disponible se limita a indicaciones concretas, como ciertas formas poco frecuentes de epilepsia, y no permite atribuir propiedades medicinales generales a cualquier producto de cannabis.
Hay muchas formas de consumirlo. Puede utilizarse la flor seca o someterse a diferentes procesos para obtener concentrados, tinturas y otros productos. A continuación repasamos las formas más conocidas.
Consumir cannabis en seco, tal cual cortamos la planta y secada:
Fumado:
Esta es una de las formas más conocidas. Las flores secas pueden fumarse en forma de porro, mediante una pipa o utilizando un bong.
Al existir combustión, también se inhalan humo, monóxido de carbono y otras sustancias irritantes.
Consumir cannabis en vaporizador:
Cuando utilizamos un vaporizador de marihuana, el material se calienta sin llegar a quemarse. De este modo se liberan cannabinoides y compuestos aromáticos sin producir la misma combustión que al fumar. El efecto resultante suele ser mucho mayor ya que se puede absorver hasta el 90% de los cannabinoides iniciales que tenga la planta.
Existen diferentes tipos de vaporizadores: modelos de sobremesa, portátiles, destinados a flores secas, preparados para concentrados como es el caso del modelo Puffco Plus y dispositivos compatibles con ambos formatos.

Consumir cannabis ingerido:
El cannabis también puede incorporarse a recetas, mantequillas, aceites, cápsulas y otros preparados. En nuestro blog puedes encontrar diferentes recetas, como estos brownies de marihuana.
Al ingerir cannabis, los efectos tardan más en aparecer que al inhalarlo y pueden mantenerse durante más tiempo. El inicio y la intensidad dependen de la preparación, la cantidad de THC, el metabolismo y la tolerancia de cada persona.
Este retraso puede llevar a consumir una segunda porción antes de notar la primera. Por eso es importante no repetir la toma de forma precipitada ni utilizar una cantidad estándar basada únicamente en gramos de flores, ya que su concentración puede variar mucho.
Tampoco se absorbe el 100 % de los cannabinoides. La biodisponibilidad oral es variable y parte de los compuestos se transforma durante la digestión y el metabolismo hepático.
Infusiones de cannabis:
Las infusiones son una de las formas más conocidas de utilizar diferentes plantas. Sin embargo, los cannabinoides apenas se disuelven en agua, por lo que sumergir flores de cannabis en agua caliente no garantiza una extracción eficaz ni una dosis controlada.
Actualmente pueden encontrarse infusiones de cáñamo comercializadas como productos alimentarios. Su composición, su contenido en cannabinoides y sus instrucciones de preparación deben aparecer correctamente indicados en el envase.
No conviene atribuirles automáticamente efectos psicoactivos o medicinales, ya que estos dependerán de su composición y de la normativa aplicable al producto.

Licores con cannabis
Si tienes algún licor que suelas tomar, puedes disolver los cannabinoides de tus plantas en él y así ingerir con cada copa tu dosis relajante. Lo único que debemos hacer es meter nuestra marihuana seca dentro del licor. Lo mejor es hacerlo en un tarro de cristal y dejarlo en la oscuridad. El alcohol de la bebida hará de disolvente de la resina de nuestras plantas, y en unas 6 semanas podremos filtrarlo y guardarlo en su botella.
Combinar alcohol y THC puede aumentar la alteración, los mareos, las náuseas y la pérdida de coordinación. Además, una preparación casera no permite conocer con precisión la cantidad de cannabinoides presente en cada copa.
Por estas razones, no es recomendable establecer proporciones o tiempos de maceración universales. La potencia dependerá de la materia vegetal, su concentración, el proceso empleado y la cantidad consumida.
Consumir extracciones y derivados del cannabis:
Hachís:
El hachís es una de las extracciones de cannabis más conocidas. Se obtiene separando y concentrando los tricomas presentes en las flores mediante procesos en seco, fricción o técnicas de extracción con mallas, agua y hielo.
Una vez recogida y prensada, la resina forma una pieza de hachís. Puede fumarse o utilizarse en determinados vaporizadores compatibles con concentrados.
Su concentración de THC y CBD varía mucho según la genética, la materia vegetal y el método de extracción. Al tratarse de un producto concentrado, puede producir efectos más intensos que las flores secas.
Lo más común es fumárselo en porro, aunque hay pipas y vaporizadores para poder consumir ésta sustancia también vaporizada.

Extracción con butano BHO:
El BHO es un concentrado elaborado mediante una extracción con gas butano. Puede presentar concentraciones elevadas de cannabinoides, aunque el porcentaje exacto depende del producto y debe confirmarse mediante un análisis.
Estos concentrados suelen utilizarse en vaporizadores específicos o dispositivos para dabbing.
Tinturas de cannabis
Las tinturas son preparados líquidos en los que los cannabinoides se encuentran disueltos en alcohol o en otro vehículo adecuado. Los aceites utilizan habitualmente una base grasa.
Pueden administrarse en gotas, lo que facilita la medición cuando el producto cuenta con una concentración conocida y correctamente indicada. Sin embargo, el número de gotas no representa por sí solo una dosis, ya que cada preparado puede contener una cantidad diferente de THC o CBD.
Puedes hacerla de muchas formas, nosotros te enseñamos en este artículo del blog una tintura medicinal de las más potentes que hay. Prácticamente es una extracción de BHO disuelta en aceite de oliva, 1g/30ml de aceite.
Productos de cannabis para uso cutaneo
Los productos tópicos se aplican directamente sobre la piel y no se consideran una forma de ingerir o inhalar cannabis. Dentro de esta categoría se encuentran cremas, bálsamos, aceites corporales y otros productos de cosmética CBD.
Son eficaces para calmar los dolores, picores e irritaciones de la piel, así como cicatrizante… La forma de hacerla es muy similar a la de la tintura. Se realiza BHO pero luego se derrite con aceite de coco a modo de mantequilla de cannabis, a razón de 1g/250ml de aceite de coco.
La concentración de CBD y las instrucciones de aplicación dependerán de cada producto. Antes de utilizarlo conviene consultar su composición y evitar su aplicación en ojos, mucosas o piel lesionada, salvo que el fabricante indique lo contrario.

¿Qué forma de consumir cannabis produce efectos más rápidos?
Las vías inhaladas, como fumar o vaporizar, suelen producir efectos más rápidos. En cambio, el cannabis ingerido tarda más en hacer efecto y puede mantenerlos durante más tiempo.
No existe un método que permita absorber siempre un porcentaje concreto de cannabinoides. La respuesta depende del producto, la vía utilizada y las características de cada persona.
En resumen, estas son algunas de las principales formas de consumir cannabis y sus derivados. Un bong y una pipa pertenecen a la vía fumada; una receta o mantequilla, a la vía oral; y los aceites o tinturas pueden variar según su formulación y modo de administración. En todos los casos es importante conocer la composición del producto y evitar confundir un uso tradicional o recreativo con un tratamiento médico.



