Los flavonoides son el conjunto de metabolitos secundarios de las plantas que se encargan de la pigmentación, cuyo principal poder se basa en sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Presentes en plantas, verduras y frutas, estos fitonutrientes son esenciales en la labor de supervivencia y desarrollo de estos organismos.

Este tipo de polifenol se ha convertido en uno de los compuestos naturales más estudiados por la ciencia durante los últimos años. Entre otras cosas, por el poder de sus propiedades biológicas frente al cáncer, ante diversas enfermedades cardiovasculares y otras dolencias crónicas.

¿Qué son los flavonoides?

Proveniente del latín flavus (amarillo), se puede asociar su labor con la protección frente a los rayos ultravioleta, la atracción de insectos polinizadores y la captación de ondas de luz. También por la regulación del ciclo celular y la defensa frente a seres herbívoros.

Su primera toma de contacto con la ciencia fue cuando en 1664, el físico, químico y filósofo inglés Robert Boyle, realizara una breve descripción sobre los efectos de la pigmentación en las flores. Casi trescientos años después, el premio Nobel de Fisiología y Medicina, Szent-Györgyi, identificó el primer flavonoide al aislar en la cáscara de un limón una sustancia denominada citrina.

Los flavonoides son la subdivisión de polifenoles más copiosa del reino vegetal, cuya investigación se divide de forma básica y aplicada. Esta última está representada por la ingeniería metabólica de flavonoides, la cual permite manipular el ADN que habilita la biosíntesis. Esta aplicación ha permitido innovar en la coloración de las flores, mejorar el potencial nutricional de alimentos, así como suprimir la fertilidad del polen y ampliar la capacidad farmacéutica de sus plantas.

¿Cuál es la estructura de los flavonoides?

Respecto a su estructura de naturaleza fenólica, está formada por dos anillos aromáticos bencénicos, los cuales están ligados por una cadena de tres átomos de carbono, que dan lugar a un tipo C6-C3-C6.

Esqueleto molecular de un flavonoide.

Los diferentes tipos de flavonoides se distinguen por la concentración de saturación y los sustituyentes del anillo C. Al mismo tiempo que los compuestos individuales se diferencian por la sustitución de los anillos A y B. En las plantas, aparecen en estado libre o como heterósidos.

¿Cuáles son sus funciones en las plantas?

Los flavonoides están caracterizados por desempeñar diferentes funciones defensivas, generativas y de protección en las plantas y otros organismos. La primera de ellas es el resguardo frente a la luz ultravioleta, ya que se acumulan en las capas superficiales hasta captar el 90% de sus radiaciones.

De la misma manera, otorgan diferentes tonalidades a las plantas, verduras, frutas y otros elementos; y sirven como protectores frente a herbívoros y reguladores en el transporte de la hormona auxina.

Como hemos destacado anteriormente, tanto en este artículo como en el post ¿Qué son los polifenoles?, la valiosa función antioxidante de los flavonoides varía según la capacidad para eliminar radicales libres.

Efectos y beneficios de los flavonoides

Empleados históricamente en la medicina tradicional china debido a su carácter antioxidante, estos fitonutrientes poseen características antiinflamatorias que refuerzan el sistema inmunológico. También, son capaces de regular la presión arterial y el nivel de azúcar en sangre, como también de aumentar el rendimiento cerebral.

Dentro de su aplicación medicinal en humanos, se pueden asociar sus propiedades a la inhibición del crecimiento de células cancerosas. También puede potenciar el músculo cardíaco y mejorar la circulación, así como favorecer la resistencia de los capilares e impedir la formación de trombos en los vasos sanguíneos. Igualmente, se ha demostrado que puede proteger el hígado, el estómago y disminuir el colesterol.

¿Cuáles son las propiedades medicinales de los flavonoides?

Las principales propiedades medicinales que comportan los flavonoides son antioxidantes, antiinflamatorias, anticancerígenas y neuroprotectoras. De este modo, se pueden sintetizar las siguientes propiedades mediante los diferentes estudios sobre su aplicación:

  • Antioxidantes.
  • Antiinflamatorias.
  • Antihemorrágicas.
  • Antialérgicas.
  • Antivirales.
  • Antibacterianas.
  • Vasodilatadoras.
  • Hepatoprotectoras.
  • Antiagregantes.
  • Antineoplásicas.

 

¿Cómo se clasifican?

Como ocurre con la mayoría de metabolitos secundarios, su composición puede derivar en diferentes tipos de clasificaciones. La primera de ellas, según explica la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada, se da mediante su vía metabólica y su esqueleto. Esta se divide en flavonoides, isoflavonoides y neoflavonoides.

Respecto a los flavonoides, se pueden dividir en flavonas, flavonoles, flavandioles, chalconas, antocianinas, taninos condensados, auronas, dihidroflavonoles y flavanonas.

  • Flavonas: divididas en tricetina, apigenina y luteolina.
  • Flavonoles: divididos en quercetina, miricetina y kaempferol.
  • Flavandioles: divididos en leucocianidina, leucopelargonidina y leucodelfinidina.
  • Chalconas: estimulan la polinización.
  • Antocianinas: pigmentos hidrosolubles de las células encargadas de las coloraciones.
  • Taninos condensados: antocianidinas presentes en plantas de té.
  • Auronas: encargado de la pigmentación de diversas plantas.
  • Dihidroflavonoles: dividido en dihidromiricetina, dihidroquercetina y dihidrokampferol.
  • Flavanonas: alta concentración en cítricos como naranjas.

El papel de los flavonoides en las plantas de marihuana

Los diferentes tipos de cannabis están compuestos por diversos tipos de flavonoides, así como de cannabinoides y terpenos. Respecto a los primeros, cabe destacar que son el 10% del total de las sustancias que produce esta planta y que puede llegar a representar el 2,5% del peso seco en flores y hojas. Como agentes antioxidantes, pueden inhibir las enzimas P450 junto al cannabidiol para dar forma al tetrahidrocannabinol de las plantas de cannabis.

El conocido “efecto séquito” se basa en la interacción sinérgica de los flavonoides con los cannabinoides y los terpenos. Así da lugar a diferentes beneficios terapéuticos respecto a múltiples tipos de enfermedades y dolores crónicos.

Suelen disponerse en las hojas y en los tallos de la planta, ya que la semillas y raíces no contienen estas moléculas. En el cannabis, existen 23 tipos exclusivos de flavonoides.

Dentro de los más importantes, se pueden destacar las cannaflavinas A, B y C, como también el Beta-sitosterol, la quercetina y la apigenina, entre otras:

  • Cannaflavinas A, B y C: La primera de ellas es conocida por sus efectos superiores frente a la aspirina, mientras que las dos últimas, pese a tener propiedades medicinales, sus estudios todavía no están ampliamente desarrollados.
  • Beta-sitosterol: reduce los niveles de colesterol y previene de enfermedades coronarias.
  • Quercetina: destaca por sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.
  • Apigenina: destaca por sus propiedades anticancerígenas, antiinflamatorias y antioxidantes.
    Vitexina e Isovitexina: poseen propiedades de inhibición frente a la artritis o el hipotiroidismo.
  • Orientina y luteolina: también presente en plantas de té, posee propiedades antiinflamatorias, anticancerígenas y antibióticas.
  • Kaempferol: contiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes y ayuda a prevenir enfermedades cancerígenas y coronarias.

Pieza fundamental en el desarrollo de las plantas

Por todo lo explicado, es necesario poner en valor la cantidad de flavonoides que están presentes en el cannabis. Por lo tanto, son una pieza fundamental a la hora de fortalecer y asegurar el correcto desarrollo y crecimiento de tales valiosas plantas.

En cuanto a otros alimentos que están formados por diferentes tipos de flavonoides, se pueden destacar algunos como el cacao, las naranjas, el perejil, el vino, la cebolla, las manzanas, las coles de Bruselas y el té verde.

Es evidente que todavía se debe profundizar y estudiar con un mayor grado de exactitud sobre este tipo de componentes naturales y su relación con los efectos positivos que pueden generar en diferentes organismos. Aun así, no cabe duda que estos beneficios ya han sido aprovechados históricamente por personas y animales mediante la ingesta de plantas, verduras y frutas. Por este motivo, debemos considerarlo como un elemento básico a la hora de estructurar nuestra dieta nutricional.

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