El hashish: sus orígenes y su uso

El hashish: sus orígenes y su uso; producto del cannabis, extracto de resina de la misma planta que aporta efectos de euforia parecidos a la planta, dependiendo la variedad que usaremos tendremos un efecto mas energizante o un efecto mas relajante e hipnótico. Parece que el hashish encuentra sus origines en Egipto, cerca del delta del Nilo, donde venían cultivadas variedades de cannabis que luego venían usadas para ceremonias religiosas o para usos médicos y terapéuticos. Podemos encontrar parte de sus orígenes en Asia también, históricamente el cannabis viene desde Asia, posiblemente China, el primer resto de uso de cannabis fue hallado en China con fecha de 3000 años de antigüedad. La extracción de resina parece que se encuentre las primeras veces por el Himalaya y la zona del Nepal, aunque a nivel escrito, tenemos dados desde las montañas persas donde vivía Hasan Ibn al-Sabbah, conocido como “el viejo de las montañas”.   

Profeta, revolucionario religioso, el cual no estaba de acuerdo con muchos aspectos de la vida política y religiosa del momento, pidiendo un numero muy reducido de hombres, su frase fue “denme una docena de hombres incondicionales y dominaré el país!”. Desde aquí hay 2 versiones de los historiadores donde se le describe como un profeta mientras que en otras parece más bien un profeta-militar, en ambos casos, el reclutamiento de los hombres acompañaba en su trámite el uso del hashish (Hachis). Llevaba hombres en estado confusional por el exceso de hashish en su, celosamente custodiado, jardín, donde habían jóvenes mujeres, más hashish, hay quien dice que añadía opio también y vino. Él, acompañado por el arte oratoria de Hasan, conseguía convencer cualquier hombre en ejecutar cualquier tipo de orden. Sobre el vino hay que reportar otra leyenda donde afirma que Hasan, encargó matar sus propios hijos, uno de los dos por no haber respetado la el versículo del Corán donde expresamente dice de no hacer uso de bebidas alcohólicas. 

Así nació una secta de gente, en 1090, que, bajo un duro adiestramiento seguido de horas de meditación acompañado por el hashish, conseguía acompañar la ideología de Hasan sobre el ismailismo nizaries. Se supone que los asesinos usaban hachís para entrar en estados de meditación y alcanzar un estado predeterminado que le permitía cumplir sus órdenes. La secta se encargaba de matar a religiosos y políticos incómodos para Hasan.  

Solían dejar un cuchillo en la almohada de la victima la noche anterior a su muerte, de esta manera, tenían posibilidad de cambiar totalmente posición sobre sus ideologías y así no fastidiar los planes de Hasan. En caso contrario, no había posibilidad de salvarse para la víctima, su efectividad era del 100%, y siempre en público para poder llamar más la atención. 

Entre el olor a hashish y sus estados de meditación donde se llamaba Hasan, estos mandatarios fueron etiquetados como “hashshashin” (ḥaššāšīn) un nombre, que quitándole todas las “h” se quedará mucho más claro sin necesidad de traducción. Parece que esta secta fue arrasada por Genghis Khan en el acto de vengar la muerte de su hijo por mano de esta sociedad. 

Aparte sus usos meditativos por parte de Hasan, el hachís se ha usado también por parte de varias tribus persas, del Himalaya, Afganistán, India, más precisamente el todo empezó en la región del Hindu Kush y Turkestan. En estas regiones se pueden encontrar las conocidas plantas “hashplants” que como nos dice ya el mismo nombre “planta de hachís”. Sus condiciones de cultivo en alta montaña, acompañado por bajas temperaturas, estimulan la planta en producir más resina, quizás menos producción de flores pero mucha más resina. Gracias al descubrimiento de esta genética, los cultivadores se encuentran hoy en día variedades con tiempos de floración mucho más cortos de lo que solían tener anteriormente. Antes de los años ’70, la mayoría de las variedades que se cultivaban en interior tenían genética colombiana, mexicana, tailandesa, media de 10-11 semanas de floración en interior, sin calcular la cantidad de plantas que no terminaban la floración en exterior. Gracias a la aparición de las variedades afghanas se pudo recortar la floración hasta las 8 semanas que tenemos hoy en día.

La extracción de resina es una práctica que no tiene edad, hay varias maneras de extraer resina, en pocos lugares aún se hace como en la antigüedad, acariciando las plantas y llevándose la mayor cantidad de resina pura sin contaminación vegetal, esta técnica se usa solo en Nepal y norte de la India, las finalidades de esta práctica es la posibilidad de almacenar el producto por mucho mas tiempo y ocupando menos espacio. Según un científico Rafael Mechoulam, el hachís tamizado viene de las regiones persas con influencias zoroástrica, y desde allí se expandió hacia Asia central, de hecho, uno de los mejores hachís hasta el siglo XIX fué el que estaba producido en el actual Uzbekistán. Con el desarrollo soviético y chino, los cultivos de cannabis fueron reemplazados por cultivos de algodón, pocos sitios se han quedado produciendo un hachís de alta calidad, y se puede encontrar en Yarkand (China), Nepal y Cachemira. Este último se convirtió en un productor para India, mientras que Yarkand cerró sus puertas definitivamente desde el 1934, Nepal aún sigue produciendo pequeñas cosas para bien para uso casero y familiar. 

Durante los 60 el mejor hachís provenía desde Balk y Mazar Sharif, algún fumador de vieja escuela tendrá este último nombre en sus más bonitos recuerdos por el alta calidad de sus extracciones tamizadas. Visto los beneficios que aportaba esta planta, en poco tiempo Afganistán se convirtió en uno de los máximos exportadores de hachís, sus cultivos de extendían hasta Irán y Pakistán, productores en escala menor, hasta que en marruecos se instalan unos viajeros occidentales en búsqueda de tranquilidad espiritual e introdujeron la técnica de extracción de tamizado en seco afgana, así aumentando las producciones y exportaciones de hachís de Marruecos.

Después de la crisis del hachís del 1934, los campesinos chinos cruzaron fronteras pasando por el valle de Chitral, en Pakistán, el valle de Kamur y llegando hasta la región del
Mazar i Sharif, es posible que durante esta trashumancia, los cultivadores se hicieron con la semilla de la variedad de Cannabis índica de hoja más fina, parece que, según Vavilov, habían dos variedades de cannabis en Afganistán, una de hoja mas fina que la otra, y una más productiva que la otra, claramente, en cuestión de tiempo se hibridaron las genéticas, así rebajando la calidad de la resina y la cantidad producida. 

Desde los años ’70, las genéticas híbridas de Estados Unidos han llegado hasta esta zona, hibridándose con las razas puras que estaban allí anteriormente, pero reportando el valor de la resina que había en pasado y sobretodo la cantidad. Esta época favorable a los cultivadores se acabó en cuanto llegó la guerra en esta zona, entre el 1979 y el 1992 se perdieron las líneas originales de las plantas afganas y pakistanís, y los cultivos para la exportación de hachís se convirtieron en cultivos de amapola de opio, en esta última década les están convirtiendo los cultivos desde amapola hasta azafrán.

Hoy en día el hachís difícilmente se usa de manera terapéutica o medicinal, casi siempre se usa de manera lúdica y recreacional. Su metodología de extracción ha cambiado muchísimo desde entonces, es posible hacerlo con la ayuda de solventes, gases, agua con hielo, y pocos aún siguen haciéndolo en seco, con tamiz o produciendo charas. Es cierto que cualquier tipo de extracción tenga un principio activo mucho más concentrado que en comparación con la hierba seca, si en los años 70 podían llegar hasta un 20% de principio activo, hoy en día hablamos de 92% de principio activo, algo ha cambiado desde entonces.

Autor: Fabio Inga

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