El cannabis y la cirrosis

El cannabis y la cirrosis están estrictamente relacionados, esta planta no para de sorprender sus poderes, y nos enseñan una vez más la funcionalidad de nuestros receptores cerebrales en relación al cuerpo, en este caso, hablaremos solo del receptor cb2 en relación con la esteatosis. La cirrosis es un alto factor de riesgo de muerte ya desde antiguos tiempos, se reconoce por las alteraciones que ocurren a nivel de la arquitectura tisular donde aparecen nódulos de regeneración o fibrosis hepática. Esto suele ser debido a problemas de circulación, de tensión, tanto baja como alta, que puede ser condicionado de mala alimentación o abuso de alcohol.

Ya hemos hablado de las propiedades anti-inflamatorias del CBD, ese cannabinoide no suele estimular directamente los receptores CB1 Y CB2, los estimula de manera indirecta, su funcionamiento aun es desconocido. Más directo es su efecto sobre el receptor 5-HT1A, el cual tiene un efecto ansiolítico, disminuyendo las señales de dolor que salen desde la médula aumentando el estado de alerta. El CBD cambia a ser quinona en ambientes altamente básicos y con oxígeno, mientras que en ambientes ácidos, siempre con oxígeno, el CBD vuelve a ser THC!El cannabis y la cirrosis

El receptor cb2 está relacionado con el sistema inmunológico, de hecho se demostró en varios estudios como estimulando este receptor, obtendremos efectos sobre el hígado, inhibiendo las inflamaciones debidas al uso del alcohol y la esteatosis (acumulación de grasa anómala en forma de triglicéridos), estimulando las células de Kupffer (macrófagos del hígado que forman las paredes de los sinusoides). A parte todo eso, el CBD tiene propiedades también antifibrogenico e inhibe el crecimiento celular. Este estudio fue acompañado con experimentos sobre ratones, a los cuales se le anuló el receptor cb2, a la camada de estos ratones le fueron suministrados altas cantidades de etanol, ellos mostraron varios síntomas de esteatosis e inflamación inducida por el alcohol, en cuanto se confirmó la teoría, se le estimuló a la camada, los receptores cb2 a través del JWH-133 (potente estimulador de los receptores cannábicos sintético) estimulando la autofágia atreves de la hemo-oxigenasa, enzima limitante de la velocidad en el catabolismo, y reduciendo la inflamación a través de los lipopolisacáridos, pero no en todas las células, las que demuestran una deficiencia de la proteína ATG5 no tienen mejoría.

La encefalopatía hepática es una de las fases finales de la cirrosis, es la manifestación de trastornos mentales en pacientes que tengan este tipo de enfermedad, para profundizar ese estudio, se usaron ratones a los cuales se le suministró tioacetamida para fomentar un fallo hepático fulminante, y en un segundo momento, se le estimularon los receptores cb1 y cb2 así mejorando la puntuación neurológica de las facultades cognitivas, además regula la proteína quinasa cerebral, enzima que cataliza la producción de fosfocreatina.

Con este estudio se ha demostrado la eficacia y el poder de este receptor, el CB2, el cual estimulado correctamente, limita la progresión de la fibrosis hepática e inhibe todos los efectos inflamatorios relacionados a una ischemia hepática. El estudio llevado por la INSERM y la universidad de París demuestra la relación entre el tratamiento estimulando el receptor CB2 y las patologías hepáticas, señalizando los efectos anti-inflamatorios y hepato-protectores. Durante este estudio se notó también el efecto de la hemo-oxigenasa, fundamental para la apoptosis de las células dañadas. Esto puede considerarse un avance muy importante hacia el tratamiento de esta enfermedad usando los cannabinoides, de hecho, usuarios de cannabis que llevan una hepatitis crónica de tipo C, han demostrado controlar la progresión de la fibrosis hepática así confirmando una vez más los extraordinarios poderes de esta planta.

Autor: Fabio Inga

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