Descubre las mejores semillas feminizadas

Semillas feminizadas

Semillas Autoflorecientes vs semillas feminizadas: elegir entre ambas semillas es, sin lugar a dudas, una de las tareas más importantes que debe llevar a cabo cualquier cultivador que se preste a producir cosechas de marihuana, tanto en interior como en exterior e invernaderos. Actualmente, las posibilidades que ofrece esta disciplina botánica son infinitas, por lo que esta labor se vuelve más sencilla dependiendo de las exigencias y la técnica de cada cannabicultor, así como de la climatología, el espacio y la finalidad del propio cultivo.

A continuación, se detallan las principales diferencias entre las semillas autoflorecientes y feminizadas, puesto que existen numerosas disimilitudes a tener en cuenta, tanto a nivel morfológico como en relación al cultivo de marihuana en espacios abiertos y cerrados. Con ello, se pretende despejar algunas de las muchas dudas que surgen a la hora de producir plantas de cannabis fuertes y provechosas, de las que emanen flores densas, repletas de la mejor resina.

Autoflorecientes vs feminizadas: el eterno debate

En primer lugar, es conveniente aclarar que la contraposición de los términos autoflorecientes y feminizadas no es del todo correcta, aunque sí que está popularmente reconocido por la comunidad cannábica. Esto se debe a que la gran mayoría de semillas automáticas son feminizadas, por lo que la clasificación más exacta sería entre cepas autoflorecientes y fotoperiódicas, puesto que la principal diferencia entre ambas se centra en la dependencia a un fotoperiodo de luz concreto durante sus diversos estadios.

semillas autoflorecientes vs feminizadas

Mientras que las semillas fotodependientes requieren cambiar el fotoperiodo de 18 a 12 horas de luz diarias para comenzar la floración, las auto pueden tener el mismo régimen lumínico durante todo su ciclo vital, ya que regulan de manera instintiva el cambio a la fase generativa, el cual suele llegar a las 3-4 semanas desde la germinación.

Asimismo, se puede aseverar que las feminizadas se crearon para reducir de manera casi total la producción de plantas masculinas en los cultivos de grandes dimensiones, mientras que las autoflorecientes, debido al gen ruderalis, suelen estar destinadas a cultivadores con menor experiencia, puesto que son más sencillas de desarrollar y más rápidas a la hora de trabajar con ellas, sacrificando la producción que pueden ofrecer las fotoperiódicas.

Feminizadas vs autoflorecientes: diferencias en el cultivo

En referencia al cultivo de estos tipos de semillas, existen numerosas diferencias que pueden hacer decantar la balanza de cada horticultor según sus preferencias y posibilidades. Seguidamente, se clasifican algunas de las más importantes que deben conocer todos los cultivadores que se encuentren inmersos en esta importante disyuntiva.

  • Como se ha explicado anteriormente, la principal desemejanza se encuentra en el cambio a floración, ya que -valga la redundancia- las autoflorecientes lo hacen de manera automática y las feminizadas requieren de un trabajo manual en interior, pasando de 18 a 12 horas de luz. En exterior, se caracterizan por depender de un calendario fijo en el que, por regla general en el hemisferio norte, se planta entre marzo y junio, del mismo modo que se cosecha desde septiembre hasta noviembre.
  • La segunda gran diferencia es la capacidad de producir varias cosechas en exterior en un mismo año. Mientras que las feminizadas bajo luz directa del sol tienen una única temporada, las autoflorecientes pueden dar hasta 3-4 cosechas, dependiendo de la variedad y la climatología de la zona.
  • Ampliamente relacionado con los dos puntos anteriores, otra importante cuestión a tener en cuenta es la dificultad del cultivo. Ya que las variedades fotoperiódicas presentan un ciclo vital más largo, requieren de un mayor nivel de experiencia y conocimientos básicos, puesto que es trascendental saber el momento exacto para plantar para evitar daños e imprevistos futuros durante el cultivo. No obstante en cultivos de interior, poder controlar el desarrollo de las plantas permite alargar la fase vegetativa y retrasar la floración si hubiera algún tipo de problema o deficiencia de carácter nutricional.
diferencias en el cultivo
  • Debido a estas diferencias en los métodos de cultivo, así como por su morfología y fisiología, las variedades feminizadas son capaces de generar una mayor producción final de marihuana tanto en indoor como en outdoor que las semillas automáticas.
  • Es igual de necesario recalcar que las semillas de marihuana automáticas son más tolerantes a posibles sobrefertilizaciones en detrimento de las feminizadas, las cuales requieren de una mayor precisión a la hora de suministrar los nutrientes que necesitan las plantas. Aunque las variedades feminizadas más resistentes como la Strawberry Banana también son muy indulgentes con los fallos de cultivo más comunes.
  • Además, debido a su rapidez y al corto ciclo vital, no es recomendable realizar ninguna técnica de poda durante el periodo vegetativo en las plantas autoflorecientes, ya que no tendrá el tiempo suficiente para recuperarse, como sí ocurre con las feminizadas. Igualmente, las variedades automáticas tampoco suelen transplantarse, cosa que sí que permiten realizar las fotoperiódicas.
  • Puesto que las autoflorecientes son resultado del cruce de genes índica o sativa con ruderalis, su crecimiento se caracteriza por un notable vigor híbrido en comparación a las feminizadas.
  • Por último, cabe destacar que las automáticas se cultivan únicamente a través de semillas, mientras que las feminizadas también pueden llevar a cabo esta labor a partir de esquejes. De igual manera, estas también permiten conservar plantas madre puesto que se pueden mantener en crecimiento el tiempo necesario, cosa que no ocurre con las autoflorecientes.

Diferencias morfológicas de ambas plantas de marihuana

Más allá de los métodos de cultivo y las principales características de las semillas feminizadas vs semillas autoflorecientes en este sentido, también es importante poner en valor las diferencias que existen a nivel morfológico. Todas ellas son fácilmente apreciables, por lo que es sumamente necesario conocerlas para elegir la variedad perfecta.

  • Gracias a la breve fase de crecimiento de las automáticas, su tamaño suele ser mucho más bajo que el de las fotoperiódicas, ya que la gran mayoría no supera el metro de altura. Esta apariencia compacta puede resultar una desventaja para ciertos cultivadores, aunque para otros (sobre todo menos experimentados) es una excelente solución, ya que son más sencillas de trabajar en espacios más reducidos. Este aspecto también le otorga una mayor discreción, por lo que son ideales para balcones y terrazas, al igual que para cultivos de guerrilla.
  • Como se ha explicado con anterioridad, las feminizadas sí que permiten realizar diferentes tipos de podas para controlar la altura y moldear la apariencia de las plantas, cosa que no ocurre con las no fotodependientes. Por ello, alargar el tiempo de la fase vegetativa o bien sembrar la semilla de manera temprana posibilita alcanzar un mayor tamaño de los ejemplares.
  • Respecto a la relación cáliz/hoja también se imponen las feminizadas, ya que las autos suelen formar más hojas, lo que dificulta el trabajo de recoger las flores durante la cosecha. Asimismo, las hojas en las fotoperiódicas suelen variar su apariencia dependiendo de la genética índica o sativa, mientras que en las automáticas se suelen parecer a la hoja de las cepas ruderalis, con 5 o 7 foliolos moderadamente anchos.
  • En cuanto a los cogollos, las feminizadas -principalmente índicas- presentan una mayor densidad que las autos, además de generar más resina en torno a las flores, lo que se traduce en sabores y aromas más intensos. Además, por su genética Ruderalis, las automáticas suelen contener menos THC que las fotoperiódicas.
morfologia feminizadas vs autoflorecientes

Otras diferencias entre marihuana feminizada y autofloreciente

Al margen de las propiedades explicadas en este artículo, las feminizadas y las autoflorecientes también presentan ciertas diferencias en cuanto a la exposición a múltiples tipos de estrés. Por ejemplo, la contaminación lumínica no afecta a las automáticas, mientras que las fotoperiódicas sí que son considerablemente sensibles a posibles cambios de luz inadecuados en cada ciclo vital.

Por otro lado, las feminizadas suelen presentar un mayor contenido de cannabinoides, flavonoides y terpenos, cuya sinergia aseguran una mayor calidad del producto final. No obstante, el constante trabajo de investigación y desarrollo de la gran mayoría de bancos de semillas ha conseguido equilibrar mínimamente esta contienda durante los últimos años.

Una decisión totalmente personal

No hay razones ni argumentos suficientes para discernir de manera categórica qué tipo de semilla es mejor. Al conocer todas estas ventajas, inconvenientes, diferencias y semejanzas, es necesario poner en valor la trascendencia que adquieren las características individuales de cada cultivador, respecto a su experiencia, técnica, espacio y tiempo para cultivar. Por ello, antes de tomar partido entre las semillas autoflorecientes vs feminizadas, es conveniente atender a estos parámetros para conseguir la mejor producción posible y, sobre todo, mejorar tras cada cultivo.

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Erik Collado

Con más de 10 años de experiencia en el sector del cannabis, sus vivencias y aprendizaje son la base del éxito de GB The Green Brand.

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