Los hongos son uno de los mayores enemigos de los cultivos, especialmente en plantas sensibles como el cannabis. Afortunadamente, existen soluciones naturales y económicas para combatirlos: los fungicidas caseros. En este artículo, te explicamos qué son, cómo prepararlos y cómo aplicarlos correctamente para proteger tus plantas de manera ecológica y efectiva.

¿Qué es un fungicida y para qué sirve?
Un fungicida es una sustancia que elimina o previene el crecimiento de hongos en las plantas. Su función principal es proteger los cultivos de enfermedades fúngicas como el oídio, mildiu, roya y botrytis, que pueden debilitar o incluso matar las plantas si no se controlan a tiempo.
Tipos de hongos comunes en plantas
Algunos de los hongos más frecuentes que afectan a las plantas son:
- Oídio: Se manifiesta como un polvo blanco en hojas y tallos.
- Mildiu: Aparece como manchas amarillas o marrones con un aspecto velloso.
- Raya: Forma pústulas de color naranja o marrón en el envés de las hojas.
- Botrytis (moho gris): Afecta flores y frutos, especialmente en condiciones de alta humedad.
¿Por qué es importante usar fungicidas?
El uso de fungicidas es crucial porque:
- Protege las plantas de infecciones fúngicas.
- Mantiene la salud de los cultivos, asegurando un crecimiento óptimo.
- Previene la propagación de enfermedades, lo que es más fácil y efectivo que tratar una infección avanzada.
[ppgbo products=»5191,5189,5186″]
Ventajas de usar fungicidas caseros
Los fungicidas caseros son una excelente alternativa a los productos químicos. Estas son sus principales ventajas:
Ecológicos y respetuosos con el medio ambiente
Los fungicidas caseros no contienen químicos dañinos, lo que los hace más seguros para el suelo, el agua y los ecosistemas de su alrededor.
Económicos y fáciles de preparar
Los ingredientes suelen ser comunes y accesibles, como el bicarbonato de sodio, ajo o leche, lo que reduce costos comparado con los fungicidas comerciales.
Seguros para el cultivo de cannabis y otras plantas comestibles
Al no dejar residuos tóxicos, son ideales para cultivos orgánicos y plantas como el cannabis.
Los mejores fungicidas caseros para plantas
A continuación, te presentamos algunas de las recetas más efectivas para preparar fungicidas caseros:

Fungicida casero con bicarbonato de sodio
Para preparar este fungicida natural, sigue estos pasos:
- Preparación: En un litro de agua, añade una cucharada generosa de bicarbonato de sodio y unas 4-5 gotas de jabón neutro (como jabón de castilla o lavavajillas ecológico). El jabón ayuda a que la mezcla se adhiera mejor a las hojas. Agita la mezcla hasta que el bicarbonato se disuelva por completo y el líquido sea homogéneo.
- Aplicación: Usa un pulverizador para rociar la mezcla sobre las hojas y tallos, especialmente en las zonas afectadas por hongos. Hazlo preferiblemente a primera hora de la mañana o al atardecer, evitando las horas de sol fuerte. Vuelve a aplicar cada 7-10 días, o después de lluvias, para mantener su efecto preventivo y curativo.
Fungicida casero con leche
Prepara este fungicida natural a base de leche siguiendo esta receta:
- Preparación: Combina 1 parte de leche (puede ser entera o desnatada) con 2 partes de agua. Por ejemplo, puedes mezclar 250 ml de leche con 500 ml de agua. Mezcla hasta obtener un líquido uniforme.
- Aplicación: Pulveriza la solución sobre las hojas, tanto por el haz como por el envés, así como sobre los tallos. Hazlo preferiblemente en días nublados o al atardecer, para evitar que el sol queme las hojas. Aplica cada 10-15 días como tratamiento preventivo, especialmente útil contra hongos como el oídio.
Fungicida de ajo (antifúngico natural potente)
El ajo, reconocido por sus propiedades antimicrobianas, ha sido utilizado desde la antigüedad tanto en la medicina humana como en el cuidado de las plantas. Este bulbo, rico en compuestos sulfurados como la alicina, actúa como un potente agente fungicida, ideal para combatir mildiu, oídio y otros hongos comunes.
- Preparación: Machaca cinco dientes de ajo y sumérgelos en un litro de agua durante 24 horas. Pasado este tiempo, cuela el líquido para eliminar los restos sólidos y viértelo en un pulverizador.
- Aplicación: Rocía la solución sobre las hojas y tallos afectados, preferentemente al atardecer para evitar quemaduras solares. Repite el tratamiento cada 7-10 días hasta que los hongos desaparezcan.
Además de su acción curativa, este preparado sirve como preventivo, fortaleciendo las defensas naturales de tus cultivos.
Fungicida con vinagre
El vinagre, un producto común en cualquier cocina, destaca por su capacidad para modificar el pH del entorno, creando condiciones inhóspitas para los hongos. Su acidez no solo inhibe el crecimiento de estos patógenos, sino que también ayuda a eliminar esporas ya presentes.
- Preparación: Para elaborar este fungicida, combina dos cucharadas de vinagre blanco o de manzana (preferiblemente orgánico) con un litro de agua; después agite bien la mezcla.
- Aplicación: Rocíe las plantas afectadas, evitando excederse para no dañar el follaje. Úsalo en días nublados o al anochecer, ya que la exposición al sol podría potenciar su efecto abrasivo.
Este método es especialmente útil contra el mildiu y la botritis, pero recuerda aplicarlo con moderación para no alterar excesivamente el equilibrio del suelo
Infusión de cola de caballo
La cola de caballo (Equisetum arvense), una planta ancestral rica en sílice, es famosa por su acción fortalecedora y antifúngica. Su infusión crea una barrera protectora que dificulta la proliferación de hongos como la roya o el oídio.
- Preparación: Hierve 100 gramos de cola de caballo seca en un litro de agua durante 20 minutos. Deja reposar la decocción hasta que se enfríe, fíltrela con un paño fino y dilúyela en 5 partes de agua antes de pulverizarla.
- Aplicación: Pulverice este tratamiento cada 15 días, especialmente en épocas húmedas, cuando los hongos son más propensos a aparecer.
Además de su uso foliar, puedes regar el sustrato con esta infusión para reforzar las raíces.
Aceite de Neem como fungicida casero
Extraído de las semillas del árbol de Neem (Azadirachta indica), este aceite es un recurso indispensable en la agricultura ecológica. Sus compuestos, como la azadiractina, combaten hongos mientras ahuyentan plagas como pulgones o ácaros.
- Preparación: Mezcle 5 ml de aceite de Neem puro con unas gotas de jabón líquido neutro (para emulsionar) en un litro de agua tibia. Agite bien hasta que quede uniforme.
- Aplicación: Rocíe las plantas cada 7-10 días, cubriendo ambas caras de las hojas.
Este tratamiento es efectivo contra la antracnosis y la negrilla, pero evita aplicarlo bajo sol intenso o en horas de máximo calor para prevenir fitotoxicidad.
Fungicida con té de manzanilla
La manzanilla, conocida por sus propiedades calmantes, también posee cualidades antifúngicas gracias a sus flavonoides y terpenoides. Este preparado es ideal para plantas jóvenes o sensibles, ya que actúa sin agredirlas.
- Preparación: Para cocinarlo hierve un litro de agua, añade dos bolsitas de manzanilla (o 2 cucharadas de flores secas) y deja infusionar 15 minutos. Una vez frío, filtra el líquido.
- Aplicación: Rocíelo con un spray sobre las hojas. Repite cada 10 días para prevenir hongos como el fusarium o la alternaria.
Además, el té de manzanilla estimula la microbiota beneficiosa del suelo, promoviendo un entorno más saludable para tus cultivos.
Fungicida con purín de ortiga
Este preparado fermentado no solo combate hongos, sino que también fortalece las plantas y repele insectos.
- Preparación: Llena un recipiente con ortigas frescas (sin semillas) y cúbrelas con agua. Tapa sin sellar y remueve diariamente durante 2 semanas hasta que la mezcla huela intensamente. Cuele y diluya 100 ml del purín en 1 litro de agua.
- Aplicación: Pulverice cada 15 días para prevenir enfermedades criptogámicas, o úsalo como fertilizante foliar rico en nitrógeno.
Su alto contenido en minerales lo hace especialmente útil en suelos pobres, revitalizando plantas débiles y estimulando su crecimiento.
Si quieres ahorrar tiempo, también puedes adquirir productos ya preparados, como la ortiga líquida, que es un excelente fungicida natural.
Cómo aplicar correctamente los fungicidas caseros
Es tan importante tener el fungicida correcto, como saber cómo y cuándo aplicarlo para que tenga el efecto deseado. Sigue estas recomendaciones para acabar con las plagas de tus plantas:

Frecuencia y dosis recomendadas
Aplica el fungicida seleccionado cada 7 – 15 días, dependiendo del producto seleccionado y la gravedad de la infección de las plantas. Es importante no excederse en la cantidad de producto o en la frecuencia de uso, ya que podría provocar daños en las plantas.
Mejores momentos del día para aplicar
Durante todo el año es importante tenerlo en cuenta, pero más importante es durante los meses de más calor. Aplica los productos temprano en la madrugada o en las últimas horas del día para evitar quemaduras solares o la evaporación del mismo.
Precauciones a tener en cuenta
Para asegurarse de que el producto es el idóneo para tus plantas y tu afección, prueba el producto en una pequeña área para ver los resultados antes de aplicarlo a toda la planta.
Evita aplicar el producto en días de lluvia o viento fuerte, ya que el producto podría diluirse o moverse y se verían reducidos sus efectos.
Comparativa: Fungicidas caseros vs. Fungicidas químicos
No solo existen las soluciones naturales para atacar plagas e infestaciones, también hay soluciones químicas que nos pueden servir. Para que elijas la opción que más te convenga aquí tienes una tabla comparativa:
Comparación de Fungicidas
| Característica | Fungicidas caseros | Fungicidas químicos |
|---|---|---|
| Efectividad inmediata | Media | Alta |
| Seguridad ambiental | Alta | Baja |
| Precio | Bajo | Alto |
| Residuo en plantas comestibles | No | Sí (en algunos casos) |
Si buscas más opciones para proteger tus plantas, te recomendamos explorar nuestra sección de insecticidas y fungicidas, tanto naturales como químicos.
[ppgbo products=»4606,5196,2702″]
Consejos para prevenir la aparición de hongos en plantas
Control de la humedad
El hongo crece en ecosistemas húmedos, es por esto que es crucial evitar el exceso de riego y asegurar un buen drenaje en las macetas.
Buena ventilación
Mantén las plantas bien espaciadas para mejorar la circulación del aire entre ellas y sus hojas.
Limpieza de herramientas y macetas
Si tienes o sospechas tener algunas plantas infectadas, limpia y desinfecta herramientas y recipientes entre cada uso y cada planta para evitar la propagación de los hongos a través de estas.
Evitar riegos excesivos
Uno de los factores cruciales para la proliferación de hongos son los suelos con exceso de humedad. Riega tus plantas cuando el suelo esté seco al tacto.
Para más consejos sobre cómo proteger tus plantas, te recomendamos leer nuestro artículo sobre cómo prevenir plagas en el cultivo de cannabis.
