Si te consideras un experto en el mundo psicodélico y crees haberlo visto todo, prepárate para descubrir el ‘Mad honey’, cuya traducción literal sería ‘miel loca’.
Si crees conocer todos los productos asociados al mundo psicodélico, probablemente hayas oído hablar de la Mad Honey o «miel loca». Se trata de una miel elaborada a partir del néctar de determinadas especies de rododendro, que puede contener grayanotoxinas.
Estas toxinas naturales pueden provocar una intoxicación con efectos neurológicos y cardiovasculares. En este artículo explicamos su origen, su historia, sus riesgos y su situación legal.
¿Qué es la Mad Honey y por qué es alucinógeno?

El ‘Mad Honey’ es un tipo de miel que se encuentra de forma natural en Nepal, en el Himalaya, a aproximadamente 3500 metros de altitud. Esta miel es producida por abejas llamadas Apis Dorsata, que pueden medir hasta 3 cm de largo. Sus enormes panales en forma de ‘media luna’ suelen medir más de 2 m; para protegerlos de los depredadores, las abejas los forman en acantilados impresionantes.
En las zonas montañosas de esta región, crece un tipo de rododendro de color rosa, que contiene grayanotoxina, una sustancia tóxicanatural que puede afectar a los sistemas nervioso, muscular y cardiovascular y que está presente en las hojas, tallos o flores de plantas pertenecientes a la familia Ericaceae.
Por lo tanto, la miel producida por este tipo de abeja se considera psicoactiva. Su sabor es amargo y su color oscuro. También se puede encontrar en Turquía, cerca del Mar Negro.
Historia de la miel psicodélica de Nepal
Antiguos textos como el descrito por Jenofonte, demuestran que en el 401 a.C., soldados griegos tuvieron contacto con el Mad Honey, encontraron múltiples panales en su camino y consumieron la miel. Quedaron incapaces de moverse, perdieron el sentido, vomitaron, etc. De hecho, les llevó varios días recuperarse por completo.
Más tarde, en el año 67 a.C., un ejército romano fue atacado después de consumir tarros de miel loca que los persas habían dejado previamente. Incapaces de defenderse, perdieron a muchos soldados.
Legalidad de la Mad Honey en España
La Mad Honey no aparece sometida a una prohibición española específica con esa denominación. Sin embargo, su comercialización queda sujeta a la normativa europea de seguridad alimentaria, importación, etiquetado y publicidad.
El Reglamento (CE) 178/2002 establece que no pueden comercializarse alimentos que sean nocivos para la salud o no sean aptos para el consumo humano. Por tanto, la posibilidad de comercializar una miel de rododendro depende, entre otros factores, de su seguridad, su composición, su procedencia y el cumplimiento de los controles aplicables.
AESAN señala además que Nepal no está autorizado para exportar miel a la Unión Europea. En consecuencia, la miel procedente de Nepal no puede importarse en la UE con fines comerciales mientras no se cumplan los requisitos europeos y el país no esté incluido entre los orígenes autorizados.
Su presentación y publicidad tampoco pueden inducir a error ni atribuirle propiedades terapéuticas o saludables no autorizadas. Si un producto se presentara como destinado a tratar, prevenir o aliviar enfermedades, podría quedar sometido además a la normativa aplicable a los medicamentos.
EFSA concluyó en 2023 que la exposición oral a determinadas grayanotoxinas presentes en estas mieles está asociada a intoxicaciones agudas que pueden afectar a los músculos y a los sistemas nervioso y cardiovascular. Por ello, no debe interpretarse la ausencia de una prohibición específica como una garantía de que cualquier Mad Honey pueda comercializarse o consumirse de forma segura.
¿Cómo se recolecta?
Con el fin de recolectar esta miel, principalmente se realiza durante la temporada de primavera pero también a finales del otoño, los recolectores deben literalmente arriesgar sus vidas, no solo por las múltiples picaduras que reciben, sino también por la altura que deben alcanzar para tomar la miel. La técnica utilizada por los lugareños que se aventuran a buscar los panales, es construir una especie de escalera con cuerdas de bambú a veces de más de 30 metros (a veces también se construye una cuerda de seguridad) y así alcanzar el dorado tesoro.
Cuando alcanzan la altura del panal, deben deslizarse a lo largo de los bordes para acercarse a una distancia que les permita golpear el panal con un palo de bambú de 7 metros cargado durante todo el ascenso, por supuesto.

Asimismo, con la intención de disminuir la furia de las abejas, también llevan hierbas que queman en su mano, de modo que el humo perturba a los insectos y no pican tanto. Finalmente, la seguridad es la que ellos mismos acostumbran a realizar, por ejemplo, en cuanto a la ropa, cada uno hace lo que puede, como ponerse abrigos para cubrir los brazos a pesar del calor sofocante o cascos con mosquiteras artesanales.
A la luz de lo anterior, se trata de una actividad de alto riesgo debido a la altura, las condiciones del terreno y la presencia de las abejas.
Efectos del Mad Honey
El pueblo Kulung que vive en el Valle de Hongu, ha utilizado la ‘miel loca’ durante muchos años para aliviar la tos, el dolor y también actúa como antiséptico. Sin embargo, si se consumen grandes dosis de ‘miel loca’, se pueden generar efectos secundarios como vómitos, diarrea, alteración del ritmo cardíaco y pérdida de orientación. Un uso de este compuesto neurotóxico en exceso puede causar mareos hasta intoxicación. Además, la cera se utiliza en Katmandú para la fabricación de estatuas.

Algunos recolectores entrevistados por medios de comunicación han descrito cuadros de vómitos, alteraciones visuales, debilidad extrema e incapacidad para moverse después de ingerirla. Se trata de testimonios sobre posibles intoxicaciones, no de efectos controlados ni previsibles.
La concentración de grayanotoxinas puede variar considerablemente entre productos y lotes, por lo que no puede establecerse una cantidad recreativa segura mediante cucharaditas u otras medidas domésticas. No se recomienda consumir esta miel buscando efectos psicoactivos.
Si tras una ingestión aparecen mareos, vómitos, debilidad, desorientación, desmayo o alteraciones cardíacas, debe solicitarse asistencia médica y contactar con el Instituto Nacional de Toxicología.
