La época de la oruga en la marihuana, llega el calor y con él las orugas. Las orugas o gusanos son habituales en los cultivos de exterior durante el verano. En años especialmente cálidos pueden aparecer antes de lo esperado.
Las primeras señales se observan en las hojas, donde parece que se han comido la parte verde y solo quedan algunas fibras. En ese momento, las orugas suelen medir unos 3 o 4 mm y pueden ser blancas o verdes, por lo que resultan muy difíciles de encontrar entre los pelos de los cogollos y los nervios de las hojas.
Cómo localizar las orugas en la planta
Cuando todavía son pequeñas, la técnica que utilizo para comprobar si hay más consiste en poner la planta a contraluz. Si está en una maceta, podemos moverla; si está plantada en el suelo, tendremos que observarla de abajo hacia arriba aprovechando la luz del sol.

Así podremos distinguir mejor las zonas afectadas. Donde haya una mordedura, es muy probable que la oruga se encuentre cerca.
Si todavía son pequeñas, podremos controlarlas con una pulverización de Bacillus thuringiensis. Las orugas grandes son más resistentes, por lo que también será necesario revisar las plantas y retirarlas manualmente antes de que causen daños importantes.
Daños provocados por las orugas medianas
Cuando comenzamos a encontrar mordeduras de mayor tamaño, es probable que las orugas ya midan entre 1 y 3 cm. En esta fase se vuelven especialmente peligrosas, ya que pueden dejar de alimentarse únicamente de las hojas para introducirse en los cogollos y crear túneles en su interior.
Además, van depositando excrementos dentro de las flores. Estos restos, combinados con la humedad causada por el rocío, la lluvia o una ventilación insuficiente, pueden favorecer la aparición de Botrytis y otras podredumbres.

Si descubrimos la plaga en este punto, deberemos pulverizar nuestras plantas con Bacillus thuringiensis, respetando siempre las instrucciones y el plazo de seguridad indicado por el fabricante.
Al día siguiente tendremos que volver a revisar las plantas y retirar manualmente todas las orugas que encontremos. Al observarlas a contraluz será más fácil localizarlas. El tratamiento puede controlar una buena parte de la plaga, pero algunas orugas grandes podrían sobrevivir y deberán retirarse a mano.
Qué hacer cuando las orugas ya son grandes
Después aparecen las orugas grandes, que pueden alcanzar varios centímetros de longitud y presentar un color verde intenso. Si hemos llegado a este punto, probablemente no hemos detectado las señales anteriores a tiempo.
Cuando encontramos una oruga de este tamaño, es posible que haya más ejemplares ocultos. También pueden existir zonas devoradas o afectadas por la humedad dentro de los cogollos que todavía no se aprecian desde fuera, ya que la podredumbre suele hacerse visible cuando está bastante avanzada.
El Bacillus thuringiensis resulta más eficaz sobre las larvas jóvenes. Cuando las orugas ya son grandes, el tratamiento puede perder eficacia, por lo que será necesario localizarlas y retirarlas manualmente.
También tendremos que abrir ligeramente los cogollos afectados y revisar su interior. Si encontramos partes marrones, blandas o podridas, deberemos retirarlas con cuidado para impedir que el problema avance hacia las zonas sanas.
Cómo prevenir una plaga de orugas
Lo mejor para evitar daños graves es revisar las plantas de exterior con frecuencia, especialmente durante los meses más cálidos y al inicio de la floración. Conviene observar las hojas mordidas, los pequeños restos oscuros de excrementos y cualquier parte deteriorada dentro de los cogollos.

El Bacillus thuringiensis puede aplicarse al detectar las primeras orugas o señales de alimentación. No obstante, no conviene pulverizar de forma indiscriminada: debemos utilizar únicamente productos autorizados, respetar las dosis, las condiciones de aplicación y el plazo de seguridad señalado en su etiqueta.
Cómo actúa el Bacillus thuringiensis sobre las orugas
El Bacillus thuringiensis es una bacteria utilizada para controlar determinadas larvas de lepidópteros. Para que haga efecto, la oruga debe ingerir las partes de la planta que han sido tratadas.

Una vez ingerido, el producto afecta a su sistema digestivo y hace que deje de alimentarse. Su eficacia suele ser mayor sobre las orugas pequeñas y durante las primeras fases de la plaga. En cambio, las más desarrolladas pueden resultar más resistentes y requerir una retirada manual.



