Como funciona una semilla de cannabis

Como funciona una semilla de cannabis puede ayudarnos en saber cómo guardarla hasta que tengamos la mejor condición para su cultivo. La semilla de cannabis, conocido como “cañamón”, es un fruto seco ovalado de tamaño muy pequeño, ronda entre los 3 y 4 mm de largo y 1,5 – 2 mm de ancho, recubierto de una membrana muy sutil que le confiere el aspecto atigrado que todos conocemos. Bajo esa capa finita de “piel”, nos encontramos una corteza o capa muy dura que se llama tegumento, este es el sistema más grande del embrión ya que le envuelve, formado por piel y faneras, sirve de protección para el embrión.Como funciona una semilla de cannabis

Parecido a un huevo, la semilla de cannabis, en su interno tiene albumen, no es exactamente lo que recordamos del huevo pero si tiene la misma función, es una reserva nutricional que mantendrá el embrión en salud hasta el momento de la germinación, también será su fuente de energía inicial para efectuar una germinación completa. El albumen está formado por almidón, proteínas y lípidos.

Ya llegamos el centro de la semilla donde nos encontramos el tan apreciado embrión, el dará lugar a la nueva planta. Contiene el código genético y está formado por 4 partes más: radícula, hipocotilo, cotiledones, epicotilo. La radícula, como ya nos dice su nombre, es la raíz embrional, la parte de la planta que formará el sistema radicular. El hipocotilo se conoce también como tallo embrional, mientras que los cotiledones son el primer par de hojas que solemos ver en cuanto germine, son redondeadas y suelen almacenar gran parte de las reservas nutricionales del albumen. El epicotilo, o gémula, es el brote encargado de formar el primer par de hojas de un solo foliolo.

La semilla de cannabis, al igual que la mayoría de las semillas de las plantas, se forman en las flores polinizadas de las plantas hembras, ellas solo contienen el código genético de las plantas, no contienen los principios activos, así que podemos confirmar que la semillas de cannabis no se fuma, y si se fumara no colocaría, solo se puede comer aprovechando su alto valor proteínico y su valor nutricional aportando cada tipo de ácido graso, omega 3,6 y 9. El aroma que desprende el tegumento al quemarse no es nada agradable, os habrá ocurrido alguna vez de encontraros una semilla en vuestro cigarrillo de cannabis, suele recordar alguna barbacoa chamuscada y amargar el sabor de la mejor hierba que os podéis encontrar. Su madurez morfológica suele coincidir con la madurez fisiológica, aun así, hay variedades que tienen alguna diferencia, a veces, con que le demos 2 meses de “invierno” alcanzamos la maturidad fisiológica, de esta manera, tendremos una semilla lista para germinar.

La germinación de la semilla varia de diferente factores, la cosa principal es la maduración de la semilla, toda semilla que tenga algún aspecto blanquecino, verdoso o le falte la piel moteada, es posible que no este del todo maduras, aunque hay que precisar que hay variedades que se salen de estos parámetros y completan una germinación al 100%. Variedades como Somango, o cruces de él, alguna Haze que otra son entre las semillas más blanquecinas que podamos encontrarnos en el mercado, las sativas suelen ser bastante más pequeñas que las semillas de las variedades índicas, por ejemplo las thailandesas en comparación con las afganas son mucho más pequeñas. En este caso, os podemos tranquilizar diciendo que el tamaño no importa, una semilla por ser más pequeña que otra no tiene por qué dar problemas ni de germinación ni de resultados de cultivo o vigor, simplemente tiene un tegumento más fino y pequeño, esto le dará menos protección pero al mismo tiempo más permeabilidad, cosa que suele favorecer la germinación. Esta última suele tardar entre 3 y 18 días, tarda en base a las condiciones de germinación, temperatura, humedad, composición del sustrato, claramente, cuanto más tarda en germinar cuanto más bajan las probabilidades de que lo haga. Hay veces, después de 3 días, que la semilla aún sigue cerrada hermética, en este caso, a veces, si presionamos un poco con los dedos, ligeramente, conseguimos en romper la cáscara, cosa que, bien hecho, ayuda a la raíz a salir, mal hecho, aplastaremos la semilla y con ella las últimas esperanzas de que germine. Hay casos, como esto, donde la maduración fisiológica se ha terminado antes que la morfológica, pero hay casos también contrarios, donde la maduración física ha llegado a su máximo apogeo, sin embargo, en cuanto se presione un poco con los dedos, nos damos cuenta que la semilla está vacía.

Durante la maduración de la semilla de cannabis tienen que presentarse varios factores para que llegué al final y en las mejores condiciones, de esta manera, tendremos un fruto seco que tiene un poder germinativo de 3 años, tiempo medio estimado en base a las condiciones de almacenamiento. No es lo mismo almacenar la semilla en un sitio fresco y seco a que sea cálido y húmedo, esta última condición no daría lugar a germinaciones indeseadas pero si a un principio de hidratación de los tejidos suficiente como para acelerar el metabolismo del embrión sin estimular una germinación, cosa que le llevaría a una posible muerte. La absorción de agua se debe a la diferencia de potencial hídrico que hay entre la semilla y el medio externo a ella. Atreves de la cubierta seminal llega el agua al embrión, cosa que activa el desarrollo de la radícula, en cuanto empiece este proceso, la semilla necesitará más oxigeno que agua, así que un exceso de la misma agua podría “ahogar” nuestra semilla.

Hay que rebajar los niveles de oxígeno lo máximo posible; rebajando el oxígeno de almacenamiento junto a la temperatura, podremos aumentar la vida de la semilla de hasta 20 años, otra técnica de almacenamiento de las mismas es deshidratarlas entre un 2 y 5 %, no es recomendable deshidratar más para evitar afectar el agua de constitución de la semilla. La temperatura es muy importante, ella regula la actividad de las enzimas que actúan sobre las reacciones bioquímicas después de la hidratación, en caso de germinación, en caso de almacenamiento, la temperatura regula el metabolismo del embrión.

El oxígeno en la naturaleza se encuentra en un 21% de concentración, las semillas suelen germinar entre un 21- 20% de oxígeno, pocas semillas pueden germinar con un porcentaje menor, casi solo algas o plantas acuática que necesitan un 8% de oxígeno, la disolución del oxígeno en el agua se hace siempre más difícil en cuanto la temperatura aumente; mientras que el CO2, no debe de superar el 0,03%.

Autor: Fabio Inga

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