El aceite de hachís es un producto concentrado derivado de la resina del cannabis. Esta sustancia aceitosa se obtiene mediante la extracción de cannabinoides de las plantas de cannabis, frecuentemente usando solventes, que luego se evaporan para dejar un residuo rico en THC, el componente psicoactivo principal del cannabis. El aceite de hachís destaca por su alta potencia y concentración de cannabinoides, lo que lo convierte en una forma eficaz para que los usuarios experimenten un efecto más intenso en comparación con el cannabis en su forma de flor seca.
¿Qué es el aceite de hachís?
En la actualidad existen múltiples técnicas para convertir los cogollos de cannabis en diferentes tipos de extracciones. Entre ellos se encuentra el aceite de hachís. Se trata de un extracto de cannabis cada vez más popular entre los cultivadores, que se realiza empleando recortes de plantas o cogollos.
Así, el aceite de hachís es la resina de la planta de marihuana, la cual ha sido combinada con una pequeña cantidad de la misma.
Composición del aceite de hachís
El aceite de hachís se caracteriza por su alta concentración de cannabinoides y su rica composición de terpenos y flavonoides, que son responsables de su aroma, sabor y propiedades, ya que si se realiza correctamente este tipo de extracción puede alcanzar entre un 30 y un 90% de THC. Lo mismo sucede con el hachís CBD si se emplean plantas con cannabidiol.
Este aceite puede variar en textura y viscosidad, desde una sustancia espesa y pegajosa hasta una más líquida, dependiendo del método de extracción y procesamiento. La popularidad del aceite de hachís se ha incrementado a medida que usuarios y pacientes buscan métodos de consumo alternativos y más potentes.

Métodos de extracción
Existen distintos métodos para extraer aceite de hachís y cada uno ofrece un perfil de pureza y potencia variado. El objetivo principal es separar los componentes psicoactivos de la planta de cannabis para conseguir un concentrado potente.
Solventes para realizar aceite de hachís
Dentro de métodos con solventes, se emplean diversos químicos para disolver y extraer los cannabinoides y terpenos de las flores de la planta:

- Uno de los métodos más conocidos es el BHO (Butane Hash Oil), donde el butano actúa como solvente. Este proceso requiere de equipos especializados para garantizar la seguridad y la calidad del aceite resultante. De igual forma, se puede usar el propano en cuyo caso se denominaría PHO (Propane Hash Oil).
- Además, se puede utilizar alcohol isopropílico que, aunque es menos peligroso, sigue requiriendo un manejo cuidadoso y condiciones adecuadas de ventilación.
- Otro método es el CO2 supercrítico, que utiliza dióxido de carbono en estado supercrítico para extraer los cannabinoides. Esta técnica es preferida por algunos debido a su capacidad para manipular con precisión los compuestos que se extraen, además de ser una alternativa más segura y amigable con el medio ambiente.
Cómo hacer una extracción de aceite de hachís
Antes de comenzar a realizarla se deben tener cerca un tubo de acero o borosilicato, una botella de gas, bandeja de pyrex o recipiente antiadherente así como un horno de purgado al vacío si es posible. Los pasos a seguir son los siguientes:
- Introducir la materia vegetal en el tubo de acero o borosilicato y meter la entrada del tubo en la válvula de entrada de la botella del gas escogido.
- Abrir la válvula del gas escogido.
- Se coloca la bandeja para ir recogiendo los tricomas de la marihuana que se irán arrastrando.
- Una vez se tiene la extracción se purga correctamente con un horno de purgado al vacío.
Todo este proceso se debe realizar en un lugar abierto o bien ventilado ya que se trata de gases inflamables y tóxicos.
Usos medicinales y terapéuticos
El aceite de hachís se obtiene de la resina concentrada de la planta de cannabis y contiene niveles significativos de diferentes cannabinoides, entre los que destaca el THC. Este compuesto es el principal responsable de los efectos psicoactivos de la planta, pero también de varios de sus beneficios terapéuticos.
- Alivio del dolor: el aceite de hachís es reconocido por sus efectos analgésicos. Se utiliza comúnmente para reducir distintos tipos de dolor, incluyendo el dolor neuropático y el asociado a condiciones crónicas.
- Relajación muscular: su contenido alto de THC puede ayudar a relajar los músculos, siendo un posible tratamiento para espasmos o dolores musculares.
- Reducción de la inflamación: se ha observado que ciertos cannabinoides tienen propiedades antiinflamatorias, lo que potencialmente podría beneficiar a personas con este tipo de enfermedades.
- Efectos ansiolíticos y antiestrés: algunos usuarios informan de una reducción de la ansiedad y el estrés tras el consumo de aceite de hachís.
- Estimulante del apetito: puede ser útil en casos donde se requiere aumentar el apetito, como en pacientes sometidos a quimioterapia.
Es importante subrayar que la eficacia y seguridad del aceite de hachís pueden variar en función de la dosis y la persona. Siempre se debe consultar a un médico o profesional de la salud antes de utilizarlo con fines medicinales o terapéuticos. Además, es fundamental tener en cuenta la legislación vigente del lugar de residencia respecto al consumo de productos derivados del cannabis.











2 respuestas a «Aceite de hachís: cómo realizar esta extracción»
Hola buenos dias ! les dejo una consulta, yo quiero hacer el aceite a partir del hash ya realizado, pero con alcohol isopropílico, tienen algun consejo o guia para darme asi me guio, ya que no se si tratarlo igual que si estuviera en la material vegetal aun o si se trata de otra manera al ya estar separado el tricoma de la materia vegeteal. Muchas gracias saludos desde argentina
Si, quiere partir de hachís y es de gran pureza, puede preparar el aceite con esta receta:
https://www.growbarato.net/blog/aceite-de-cannabis/
O también esta en la que puede usar alcohol isopropílico como usted indica.
https://www.growbarato.net/blog/rso-rick-simpson-oil/
En ambos casos es interesante desmenuzar el hachís para facilitar la liberación de cannabinoides.