La microdosificación de psilocibina se ha convertido en una práctica cada vez más popular entre quienes buscan mejorar su bienestar mental, potenciar la creatividad o aumentar su productividad. Esta técnica, que consiste en consumir dosis subperceptuales de setas psicoactivas, requiere planificación, constancia y conocimiento para ser realmente efectiva.
En este artículo analizamos los principales protocolos de microdosis, sus diferencias y cómo aplicarlos de forma segura, para que puedas tomar decisiones informadas si decides adentrarte en esta práctica.
¿Qué es la microdosificación y por qué seguir un protocolo?
La microdosificación consiste en tomar cantidades muy pequeñas de una sustancia psicodélica —normalmente entre un 5 y un 10 % de una dosis recreativa— con la intención de obtener beneficios sutiles sin experimentar efectos psicodélicos evidentes. En el caso de la psilocibina, se suele microdosificar con setas secas del género Psilocybe.
Pero no se trata solo de tomar menos cantidad. La clave está en la repetición estructurada y el seguimiento consciente, por eso seguir un protocolo de microdosis es fundamental: permite observar los efectos, ajustar la dosis, evitar la tolerancia y evaluar si realmente se experimentan mejoras.

La psilocibina, presente en más de 180 especies de setas, podría suponer una serie de beneficios para el cuerpo como mejorar el estado de ánimo, la claridad mental, la creatividad y la introspección cuando se microdosea. Sin embargo, puede generar tolerancia o efectos como insomnio y nerviosismo, y no se recomienda en personas con antecedentes de trastornos psicóticos.

Protocolos de microdosificación más conocidos
Diversos investigadores y comunidades han propuesto protocolos de microdosis para estructurar la práctica y maximizar sus beneficios. Aquí te presentamos los más populares:
Protocolo Fadiman
El protocolo de microdosis más conocido y utilizado es, sin duda, el propuesto por el psicólogo James Fadiman. Su planteamiento se basa en una secuencia simple: tomar una microdosis un día y descansar los dos siguientes. Esto significa que cada ciclo completo se extiende por tres días.
Según Fadiman, esta pauta permite que el organismo procese los efectos residuales durante el segundo día —donde muchas personas reportan un estado de claridad mental o “resplandor”— y descanse por completo en el tercero, evitando así la acumulación de tolerancia a la psilocibina.
Este método resulta especialmente útil para principiantes o personas interesadas en una autoexploración pausada, enfocada en la mejora emocional y el bienestar general. Su simplicidad y efectividad lo convierten en una opción segura para quienes desean introducirse en la práctica sin alterar su rutina diaria.
Protocolo 1 / 1
Este enfoque, más intensivo, consiste en alternar días de consumo con días de descanso, es decir, tomar una microdosis cada 48 horas. Es una modalidad que algunos usuarios prefieren cuando buscan mantener un ritmo más constante de estimulación, por ejemplo, para reforzar procesos creativos, enfocarse en tareas intelectuales o atravesar momentos de alta exigencia profesional.
Sin embargo, esta frecuencia más elevada implica un mayor riesgo de desarrollar tolerancia si no se intercalan pausas más prolongadas tras varias semanas de uso. Aunque puede resultar eficaz a corto plazo, especialmente para quienes desean efectos más marcados, es recomendable hacer una evaluación periódica de sus resultados y del estado anímico general del usuario.
Protocolo de 2 días por semana
Pensado para quienes desean mantener una práctica regular sin alterar significativamente su agenda semanal, el protocolo de dos días por semana propone una pauta flexible, como por ejemplo consumir los lunes y los jueves. Esta modalidad tiene la ventaja de ser fácil de integrar en la rutina laboral o académica, permitiendo mantener los efectos positivos sin que interfieran en los compromisos del día a día.
Aunque los efectos acumulativos pueden ser más lentos que en los protocolos más frecuentes, muchas personas encuentran que esta pauta promueve una mayor adherencia en el tiempo, favoreciendo una experiencia equilibrada y sostenible. Es ideal para quienes buscan mantener claridad mental, foco y equilibrio emocional sin comprometer otras responsabilidades.
Protocolo Stamets
Una de las variantes más innovadoras es el protocolo diseñado y promovido por el micólogo Paul Stamets. A diferencia de los anteriores, no solo se basa en la psilocibina, sino que incorpora otros dos elementos con potencial sinérgico: el hongo Lion’s Mane (Hericium erinaceus), conocido por su efecto sobre la neurogénesis, y la niacina o vitamina B3, que ayuda a la absorción cerebral de los principios activos.
El patrón consiste en tomar microdosis durante cinco días consecutivos, seguidos de dos días de descanso, en ciclos de varias semanas.
El objetivo es estimular la regeneración neuronal, la plasticidad sináptica y la salud cognitiva en general. No obstante, se trata de un protocolo más complejo, que requiere una mayor planificación y seguimiento, por lo que suele recomendarse a personas con experiencia previa o con fines terapéuticos muy específicos. La combinación de sustancias también exige una preparación adecuada de los compuestos y el monitoreo de posibles efectos secundarios.
Microdosis intuitiva
Por último, existe una forma menos estructurada de microdosificación conocida como protocolo intuitivo. En este caso, el consumo no sigue un calendario fijo, sino que responde a las sensaciones, necesidades o estados de ánimo del propio usuario. Esta flexibilidad permite adaptar la práctica a momentos concretos en los que se busque claridad mental, introspección o manejo emocional.
No obstante, la falta de regularidad y de parámetros de control dificulta la evaluación objetiva de los efectos y aumenta el riesgo de un uso ineficiente o incluso contraproducente. Por esta razón, suele desaconsejarse a personas sin experiencia previa, aunque puede ser útil para usuarios avanzados con un alto nivel de autoconocimiento y disciplina.
| Protocolo | Frecuencia | Objetivo principal | Nivel de experiencia recomendado | Ventajas | Consideraciones |
|---|---|---|---|---|---|
| Fadiman | 1 día sí, 2 días no | Bienestar emocional, autoexploración | Principiante | Fácil de seguir, evita tolerancia | Ritmo más pausado, efectos acumulativos lentos |
| 1 / 1 | Alternancia diaria | Creatividad, productividad | Intermedio | Estímulo frecuente, adecuado para ciclos cortos | Riesgo de tolerancia si se prolonga demasiado |
| 2 días por semana | Ej. lunes y jueves | Compatibilidad con vida laboral/académica | Principiante / intermedio | Flexible, buena adherencia, efectos estables | Menor intensidad, efectos más suaves |
| Stamets | 5 días sí, 2 días no | Neurogénesis, salud cognitiva | Avanzado | Potencial neuroregenerativo, enfoque integral | Más complejo, requiere planificación y monitoreo |
| Intuitivo | Según necesidades | Autoregulación emocional y energética | Avanzado | Máxima flexibilidad, adaptado al momento | Difícil de evaluar, no recomendado para principiantes |
¿Cómo aplicar un protocolo de forma segura? Guía paso a paso
Antes de comenzar a microdosificar, es clave seguir una serie de pasos que te ayudarán a hacerlo de forma segura, controlada y adaptada a tus necesidades personales.
Elige tu protocolo
El primer paso consiste en seleccionar el protocolo que mejor se adapte a tu estilo de vida y objetivos personales. No existe un único enfoque válido: algunas personas buscan claridad mental o foco, mientras que otras persiguen una mayor estabilidad emocional o introspección.
El protocolo Fadiman es una excelente opción para principiantes, por su ritmo moderado y estructura sencilla. Si tienes experiencia previa o buscas efectos más constantes, podrías valorar otras alternativas como el protocolo Stamets o el de 2 días por semana.
Calcula la dosis adecuada
En microdosificación, menos es más. La dosis debe ser lo suficientemente baja como para no alterar la percepción de la realidad, pero lo bastante eficaz como para producir cambios sutiles y positivos en el estado de ánimo, el enfoque o la energía.
Para la Psilocybe cubensis, que es la variedad más común, la dosis estándar se sitúa entre 0,1 g y 0,3 g de setas secas. El peso puede variar según el cuerpo de cada persona, por lo que se recomienda comenzar con la dosis mínima e ir ajustando.

Prepara la microdosis
La forma más común de consumir una microdosis es encapsulada, ya que permite mayor control, discreción y facilidad de uso. Tritura bien las setas con un grinder hasta que quede un polvo homogéneo, luego encapsula la cantidad deseada utilizando una cápsula de gelatina vegetal.
Otra opción válida es disolver la microdosis en agua con unas gotas de jugo de limón, lo que ayuda a preconvertir la psilocibina en psilocina, facilitando una absorción más rápida y suave.
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Registrar tus experiencias es fundamental para evaluar la efectividad del protocolo y adaptar la dosis o frecuencia. Puedes anotar:
- Fecha y hora de la toma
- Dosis exacta
- Estado de ánimo antes y después
- Cambios en la concentración, productividad o energía
- Sueño, apetito u otros aspectos fisiológicos
Este diario te permite detectar patrones y tomar decisiones más informadas. Incluso si los cambios son sutiles, verlos reflejados por escrito puede ayudarte a valorar los efectos acumulativos a lo largo del tiempo.
Respeta los días de descanso
Uno de los principios clave en la microdosificación es evitar la tolerancia. Si se toma psilocibina de forma continua durante muchos días seguidos, el cuerpo se adapta y pierde sensibilidad, disminuyendo los efectos positivos y pudiendo generar dependencia psicológica.
Por ello, incluso en protocolos más frecuentes como el de Stamets o el 1 día sí/1 día no, es recomendable establecer pausas semanales o mensuales, en las que se suspenda el uso durante 7 a 14 días. Estas pausas permiten al sistema nervioso reiniciarse y potencian los beneficios a largo plazo.
¿Qué protocolo elegir según tus objetivos?
Elegir el protocolo correcto de microdosificación depende, en gran parte, de tu objetivo personal: ¿buscas mejorar tu bienestar emocional? ¿estimular la creatividad? ¿o tal vez promover la neuroplasticidad? Cada patrón de uso tiene ventajas específicas, y adaptar el protocolo a tu estilo de vida y tus metas es clave para una experiencia segura y efectiva.
| Objetivo | Protocolo recomendado | Observaciones |
|---|---|---|
| Mejorar bienestar emocional | Fadiman | Efectos progresivos y suaves |
| Creatividad y productividad | 1-1 o 2 días/semana | Compatible con trabajo o estudio |
| Neuroplasticidad y memoria | Stamets | Combinación con Lion’s Mane |
| Autoexploración consciente | Fadiman o intuitivo | Requiere autoconocimiento |
Antes de comenzar, ten en cuenta que no existe un único protocolo universal. Lo ideal es empezar con una estructura clara, observar tus reacciones físicas y emocionales durante al menos un mes, y desde ahí ajustar lo necesario.
Si quieres profundizar en este camino, te recomendamos el libro La Guía de las Microdosis (Oberon, 2024). Escrito por C.J. Spotswood —enfermero psiquiátrico con más de 20 años de experiencia clínica—, este manual combina rigor científico y aplicación práctica, lo que lo convierte en una lectura esencial para cualquiera que esté interesado en el mundo de las microdosis.
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2 respuestas a «¿Qué protocolos de microdosis existen?»
Gracias por la información.ahora donde consigo los hongos de psilocibina de calidad ? En internet salen cientos diferentes y algunos hay que cultivarlos cosa que no quiero por el frio,etc
Un saludo
En nuestra página wen puede encontrar varios formatos de ese tipo de productos. http://www.growbarato.net
Muchas gracias