En primer lugar precalentar el horno a 160ºC, y derretir el chocolate al baño María. Una vez se tenga el chocolate totalmente fundido, habrá que apartarlo y dejarlo enfriar a temperatura ambiente.
50 g de chocolate para fundir
Cuando ya se tenga el horno caliente, se tuestan las almendras durante al menos 10 minutos como mucho, controlando que no lleguen a quemarse.
50 g de almendras
Después de tostar las almendras, se deberá calentar la harina durante un máximo de 20 minutos. Se sacará la harina cuando empiece a tostarse.
350 g de harina
En lo que se calienta la harina, las almendras empezarán a dejar de quemar, por lo que será el momento de machacarlas. Cuando se saque todo del horno, se subirá la temperatura a 200ºC, precalentándolo para cuando esté todo listo.
Si se tiene todo preparado se echa en un bol la harina, las almendras, la mitad de azúcar glas, el chocolate y la manteca cannábica (la manteca cuando absorbe los cannabinoides se puede llegar a quedar un poco dura, por lo que a lo mejor nos toca calentarla un poco al baño María).
350 g de harina, 120 g azúcar glas, 100 g de manteca cannábica, 50 g de almendras, 50 g de chocolate para fundir
Se deberá mezclar por lo menos 15 minutos, hasta que todos los ingredientes estén completamente mezclados, y se quede una masa uniforme (esta es la parte más costosa de la receta). Con la masa totalmente homogénea, se envuelve en papel transparente y se mete 30 minutos en la nevera.
Cuando se tenga la masa totalmente lista, se espolvorea por la mesa un poco de harina y se extiende la mezcla con un rodillo, dejando un grosor de aproximadamente 1-1,5 cm. Se agujerea la masa con un vaso y se van sacando diferentes polvorones y se coloca en la bandeja del horno.
Según el vaso que se emplee, se puede llegar a sacar hasta 20 polvorones con estas medidas, que se hornean durante un tiempo entre 15-20 minutos (el tiempo final dependerá de cada horno, por lo que hay que vigilarlos porque si se tuestan demasiado estarán más amargos).
Una vez los polvorones estén totalmente horneados, se espolvorea todo el azúcar glas que quede. Cuando se enfríen estarán totalmente listos para saborearlos.