Lo primero de todo será desmenuzar la marihuana o flores de CBD, para mejorar la reacción al mezclarse con la mantequilla. Para ello se puede usar una batidora. Después se hierve la materia vegetal en agua a un fuego muy suave durante 20 minutos. De esta manera, conseguiremos quitarle el sabor a clorofila y casi todas las impurezas, dejándolo listo para mezclarlo con la mantequilla. 15 g Hojas con resina o 5 g de cogollos
Una vez se tiene toda la materia vegetal ya limpia de impurezas, el siguiente paso será hervir la mantequilla en agua al fuego mínimo, siempre evitando que esté en ebullición (recomendamos mantequilla, nosotros hemos probado con mantequilla y margarina y el resultado es muy diferente).
250 g Mantequilla, 50 ml Agua
Cuando la mantequilla esté completamente derretida, se procederá a echar la materia vegetal. Habrá que tenerlo siempre al fuego mínimo, y no dejar de remover en ningún momento, así se puede ver cómo poco a poco la mantequilla va cogiendo un color más verdoso.
250 g Mantequilla, 50 ml Agua, 15 g Hojas con resina o 5 g de cogollos
Habrá que remover durante unos 30 minutos, hasta que tengamos una mantequilla uniforme y homogénea.
Una vez se esté seguro de que nuestra hierba ha soltado todo su jugo y que ya se tiene una pasta homogénea y verdosa, es el momento de filtrar la mantequilla en el recipiente con un colador para asegurarse de que no nos queda ningún tipo de rastrojo.
Habrá que dejarlo enfriar a temperatura ambiente un par de horas, para después meterlo en la nevera y dejarlo reposar 24h. Así quedará una capa de mantequilla flotando sobre el agua, con una textura muy similar a la que compramos, pero de un color mucho más verde. Al día siguiente se saca con cuidado la capa de mantequilla de cannabis del recipiente.
Una vez esté terminada, se puede almacenar en la nevera, donde puede durar unas 2 semanas o así antes de empezar a ponerse mala. En caso de que se quiera que dure más, se puede guardar en el congelador y usarla cuando convenga. Por ello, es aconsejable cortarla en trozos antes de congelarla, para poder descongelarla cuando se necesite usar un poco.